Apresentarse
Se aproximaba la hora señalada, y El Caballero se apresuraba por las calles de adoquines en una marcha rápida pero elegante. Sus zapatos lustrados repiqueteaban contra el suelo con la prisa de alguien que sabe que llegar tarde a una cita no es digno de una persona de renombre. La cola del saco de su frac revoloteaba detrás de él, y la cadena de oro que engarzaba su monóculo se mecía al ritmo de su andar. En un momento de desconcierto, El Caballero notó que las calles que transitaba no le eran familiares, y decidió preguntar su paradero a un Mendigo que yacía sentado en el suelo pidiendo una moneda a quien pasara por allí.
Caballero: "Le ruego a usted que me sea perdonada mi increpación de poca oportunidad, pero en el presente más requiero conocer mi paradero actual y la dirección que menestermente he de seguir, ante imperiosa necesidad de mi apresentación en aquella ubicación de lugar."
Mendigo: "Nah, no te entendí. ¿Qué lo que queré?"
Caballero: "Su escatimada entendición me llena de concernimiento, más sin embargo es de mi precisión que vuestra persona me provea de una comunicación que habilite mi prontísima arribada a mi deseada ubicación."
Mendigo: "¡Ah, vo queré que te diga cómo llegar!"
Caballero: "Comprendidamente usted se encuentra. Tengo precisión de prontedad."
Mendigo: "Aguantá, que así va a tar complicado que nos entendamo."
Caballero: "Hágase de mi apenamiento por su muylimitado vocablolario. Más pero deme su comprendición de que mi manera de expresamiento es resultada de mi alta clase social."
Mendigo: "Ahora comprendo, don. Usté se cree que porque tiene plata tiene que hablar bien, ¿no? Y ma encima se cree que los que somo pobres de bolsillo también somo pobres de palabras."
Caballero: "La clase de mi individuo tiene su originamiento en mucho más que la vastidad bolsillística."
Mendigo: "De su comentario deduzco entonces que el origen de su clase no es su bolsillo, estimado señor. Y si económicamente nos encontramos más cerca de lo que usted quisiera aparentar, quizá la distancia intelectual y lexicográfica también resulte inesperadamente menor."
Caballero: "¡Imposibilidaciones! La vastidad de presentísimo diferenciamiento relativizante para la intelectuación supersitiva la limitadez de monocomprensión, que capacita tener posesionamiento una personificación tal y como aquella de aquí antepresentada."
Mendigo: "Mire, el lugar a donde usted va tan apurado, o a donde desea apresentarse con prontidad, como prefiera expresarlo, queda en aquella dirección. Personalmente le sugiero que no se apresente, ni con prontidad ni en la futuración. ¡Baje de esa nube y viva su vida como le toca vivirla!"
Caballero: "Apreciatividad para con la indicativa aprovisionada de la personificación de sí. Mas pero la vida de vida es la vida de para la cual mi personificación hubiere realizado electividad. ¡Agradables mañanas para su personificación!"
Teniendo ahora más claro el rumbo, El Caballero se alejó en la dirección indicada, sus lustrosos zapatos repiqueteando con la prontidad de apresentarse a su cita. El Mendigo se quedó mirándolo con tristeza, y pensando allá va un compañero que todavía no entendió que es un compañero.
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