El gualicho del humor malo
"Mirá, yo me voy yendo a casa. Sos lindo, pero esos chistes pelotudos te restan un montón." Bueno, ahí va otra, pensé. Me puse perfume y todo, pero ni así. No puede ser che, en Tinder hago match con todas, por WhatsApp se enamoran enseguida, pero hablamos media horita y se espantan. ¡Y eso que me contengo! Si les tirara todos los chistes que se me van ocurriendo las citas no durarían ni 10 minutos. Es la maldición del humor que me dejó mi viejo. No puedo evitarlo, tiro chistes malos constantemente. El humor era cultura en casa, y todos mis hermanos lo llevan incorporado. Pero siempre el quinto varón de la familia tiene eso, esa cosa de que los chistes son todos malos, y no puede evitar decirlos. Le pasaba a mi bisabuelo, le pasaba a mi viejo, y me pasa a mí. Mi abuelo zafó, porque era el cuarto varón, pero su hermano más chico también lo sufría. Por eso mis tíos dejaron de tener hijes apenas nació el cuarto varón, para no perpetuarlo. No sé si le diría maldición, aunque un p...